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29/09/2018

Contraluz de Vuelvepiedras

Los contraluces son, tanto en pintura como en fotografía, mis imágenes preferidas. El contraluz, a primera vista parece fácil ya que muchos detalles, colores y formas desaparecen comidos por las sombras y los tonos más fuertes, sin embargo, no dejan de ofrecer información, información a  la que hay que saber atender para que la fotografía, o la pintura en este caso, no quede a medias.

A la hora de pintar este vuelvepiedras, un ave ya de por sí bastante oscura, con muchos marrones y negros en sus partes superiores que contrastan con las partes inferiores muy blancas, la cosa se complica cuando bajas la luz. La luz, que procede de la parte posterior del vuelvepiedras y se cuela entre algunas crestas de las rocas que están por debajo del ave, complica el proceso. No vale pintar todo de sepia y negro y ya está, no, el ave debe tener volumen aun siendo oscuro. La luz posterior la he resaltado con los “flares” que se forman en el aire al romper el agua contra las rocas por la parte posterior. El agua se pulveriza y al ser atravesada por la luz forma esas mini esferas de luz que le dan un toque casi mágico al conjunto.